Día cinco






Pagamos la pensión y fuimos a almorzar donde nuestros nuevos amigos, uno de ellos, aunque no me crean, documentalista de verdad, quien hace un proyecto con músicos artesanales en el norte de Portugal, comimos espagueti en una casa de paredes escritas por todas las manos que la han habitado o visitado y al final de la tarde, tomamos Ginginha, una especie de vino típico que si fuera Quillero sería de corozo y la copa valdría mil barras y no un euro. Me tome tres, sin pensar y tomamos el bus hacia el aeropuerto.

Desde el avión, vi en toda su extensión, el puente mas grande de Europa (8km) y en la en la salida del aeropuerto de Barcelona, junto a una escultura de Fernando Botero, la italiana y yo nos dimos un abrazo que no tiene explicación pero que significa mucho mas que 108 horas, de extrema convivencia.

A la final lo mismo de la vez pasada, 250 euros menos y la firme intención de seguir viajando...




1 comment:

El Armadillo said...

hey alfred fulll bacana la crónica de tu viaje , yo estuve por porto y lisboa en dic. pero no tuve la "fortuna" de encontrarme ninguno de tus personajes.

muy subjetiva y agradable la manera de contar el viaje...

por cierto como carajo le haces para estar 5 dias afuera y sólo gastarte 250 €...tienes que tirarme la formula...