La travesía de Juancho Lucho Pelotera*




*Nota para TribunaLatina.com

Eran las 21h cuando llegué al Palau Sant Jordi. Me acerqué a la oficina de prensa para recibir la acreditación mientras con la mano izquierda en el bolsillo sujetaba la boleta que había comprado tres meses atrás.

No había nada que dejarle a la improvisación. Se presentaba un grande, no solo por ser el ganador de tres de los últimos premios Billboard Latinos, seis Grammy Latinos y dos anglosajones. No solo por haber vendido más de 20 millones de copias, ser considerado un revolucionario de la música tropical y el dominicano más conocido en el mundo. Juro que no era solo eso, el que se presentaba ayer en el Palau Sant Jordi, es el profesor de baile de toda una generación, el cómplice de cientos de miles de parejas que juntas, muy juntitas, y sin el más mínimo asomo de vergüenza o pudor se han cantado al oído:

-“Quisiera ser un pez, para mojar mi nariz en tu pecera y hacer burbujas de amor, por donde quiera, ¡oh! ¡oh! pasar la noche en vela… mojado en ti. Un pez, para bordar de corales tu cintura y hacer siluetas de amor, bajo la luna, saciar esta locura… mojado en ti”-

21:30h y el Palau Sant Jordi ya estaba prácticamente lleno. Las banderas dominicanas, peruanas, mexicanas y colombianas aparecieron en escena, las parejas se abrazaron, las luces se apagaron y en un par de pantallas gigantes un avión aterrizó. El telón que cubría el escenario con el mapa de América se desplomó y de la imagen de fondo vimos a Juan Luis Guerra caminar por la pista de aterrizaje y segundos después, como por arte de magia, aparecer en el escenario. La travesía, una de las canciones de su último CD, fue la elegida para darle título al tour que lo ha traído a Barcelona desde Drammen, en Noruega, después de 17 conciertos.

Precisamente con esa canción empezó un repertorio que pareciera no tener fin. Lleno de energía y vitalidad pero con la serenidad y madurez de sus 51 años, Juan Luis le cantó a todos: a los de aquí y a los de allá, a los cristianos como él, a Nora, su mujer, a todos aquellos que lo han seguido los pasos desde que lanzara Soplando, aquel primer disco que en plenos 80´s se atrevió a mezclar merengue y jazz. Pero le cantó sobre todo, a la gente joven de la Barcelona de hoy, una ciudad mediterránea como pocas, pero cada vez más permeada por los sonidos y colores del Caribe.

Las alas del avión que lo dejó en el Sant Jordi terminaron convirtiéndose en las alas de una paloma blanca que apareció sobre las caras de chicos dominicanos, mientras que todos los presentes cantábamos: -“Pa que to los niños canten este canto, ojalá que llueva café en el campo…”-

De ahí en adelante fueron muchas las canciones. Si tú te vas, Me enamoro de ella, Woman del Callao, Como abeja al panal, La bilirrubina, Vale la pena, El Niágara en bicicleta y muchas más, demasiadas para nombrarlas todas, escasas para dos horas de concierto, pero suficientes para remover cualquier cantidad de recuerdos, de momentos vividos en aquellas tierras de donde muchos salimos, buscando visa para un sueño…

De todos modos, aunque todas las hayamos escuchado y tarareado alguna vez, aunque algunas ganaran el Grammy anglosajón y uno que otro sueco las cantara el pasado 4 de Septiembre en Estocolmo, para mí, lo que convierte verdaderamente en especial a Juan Luis Guerra, es que desde lo popular y lo festivo, hace parte de ese selecto grupo de artistas que han logrado eso que ni los políticos, ni los educadores, ni los militares, ni los empresarios, ni los periodistas y ni siquiera los deportistas han sido capaces, derribar fronteras y poner a todos los países del continente a hablar el mismo idioma: -“y la gasolina sube otra vez, el peso que baja ya ni se ve y la democracia no puede crecer, si la corrupción juega ajedrez, a nadie le importa qué piensa usted?, será porque aquí no hablamos francés, ah ah vous parlez, ah ah vous parlez, ah ah no Monsieur…-“

Yo también cantaba El costo de la vida, con algo más de nostalgia pero con la misma emoción de diez años atrás, cuando gracias a ella aprendí a bailar. Sin embargo en esta ocasión, la historia era otra, un catalán a mi lado, entregándose a unas caderas morenas cantaba con el alma: -“somos un agujero en medio del mar y el cielo, 500 años después. Una raza encendida, negra, blanca y taína, ¿pero quién descubre a quién… ¡eh,eh,eh!?”

A las 0:00h la tarima bajó como un ascensor y Juan Luis se despidió por última vez desde las imágenes pregrabadas, las luces se prendieron y todos despertamos del sueño mientras 4.40, su inseparable orquesta, abordaba la mismo avión, rumbo a otra travesía.

7 comments:

AlejandroAngel said...

ahora me da más rabia no haber podido ir...

Joda cuanta novia conquistada al ritmo de la bilirrubina.

Tomás said...

La verdad no me agrada mucho la música de Juan Luis Guerra, pero después de leer éste post no me molesta tanto como antes. jajaj
Un saludo desde Don Blog Pérez.

Mónica Navarro said...

Despues de esta nota , solo me falta esperar coincidir con un concierto de Juan Luis Guerra en cualquier lugar de la tierra , Que envidia de la buena Alfre!

Adriana Selman said...

Y esto porq n paso cuando yo estaba alla????????????/ Oye Alfre, super!!! Te felicito!!!

Shadia Kuzmar said...

me enkanta como escribes amigo!! t felicitoo! un abrazoo

Natalia Nin said...

Oye Tio! verdaderamente no se ni que decir, todas las emociones y lo que se pudo vivir estan plasmadas en tus letras!...
Yo en verdad me moria del exalto tan grande que tenia dentro de mi, aquel hombre que con su musica me enseno a bailar lo veia frente a frente en ciudad ezxtrangera.... donde toda lirica toma una sentido mas patriotico y autentico...
Esa noche.... fue una gran noche!
Thanks por estar ahi :P aunque no echamos ninguna bailaita! :P

Anonymous said...

COINCIDO CON MONI, QUE ENVIDIA¡ CON SOLO LEER TU POST LOGRO MEDIO IMAGINAR ESA EMOCION. SUPER¡
Y LA DESCPRIPCION, MUY BIEN LLEVADA, CON RAZON TE PAGARON PARA QUE LA PUBLICARA UN DIARIO DE ESA CIUDAD.
ESO TAMBIEN ES UN GRAN LOGRO¡
CHEVERE