Expo Zaragoza. ¡Agüita pa’ mi gente!




Aquel jueves trabajé 12 horas seguidas editando frente al ordenador. Después me puse a prueba, viví algo tan excitante y divertido, como impresionante, repugnante y doloroso. Me enfrenté desnudo a la gran bestia y me perdí entre aquella jungla de animales salvajes. No hubo tiempo para dormir. A las cinco de la mañana me pegué una ducha que no me limpió y a las seis estaba mirando por la ventana de aquel bus, las imágenes bellas y asquerosas se confundían unas con otras, el silencio reinaba, pesado y burdo sobre mi cabeza. Torcí las piernas contra el espaldar de la silla de enfrente para intentar descansar. –“¿Será que puedo escribir en el blog lo que quiera, sin prejuicios, sin temores, sin vergüenzas?”- Justo después de preguntármelo, caí redondo como una guanábana.

Al despertar la historia era otra, Wall como siempre nos hizo reír y la Expo se levantó frente a nosotros. 108 países expuestos para recordarnos de qué estamos hechos. Sí, de eso, de agua. Expo Zaragoza 2008 es un lugar de reflexión constante. Aparentemente, un escenario desligado de los intereses de las grandes multinacionales, pues por ingenua que parezca esa afirmación, las exhibiciones muestran lo jodido que estamos y lo incapaces que hemos sido los seres humanos para darle un buen trato al recurso más preciado que tenemos.

De pronto, un ejemplo en uno de los paneles me jodió la tarde y amenazó este post: -“Para los más pobres el agua es más cara. 2.500 millones de personas sobreviven con menos de 2 euros al día. Llenar un recipiente de 1000 litros de agua en Nueva York vale 0.40 euros. Llenar el mismo recipiente en Barranquilla, Colombia. Vale 3.90 euros”-

Recordé una historia que quisiera que fuera ficción, pero que no lo es y me fastidia. La historia se remonta al año 1991 cuando el Concejo Municipal de la época aprobó el Acuerdo por medio del cual se autorizó al alcalde de Barranquilla a participar, en la creación de “una Sociedad Anónima de Economía Mixta’’ para prestar los servicios de agua, alcantarillado y aseo. En consecuencia, fueron liquidadas las Empresas Públicas Municipales que existían desde el año 1960. Cinco años más tarde durante la alcaldía de el Dr. Edgar George González* se pactó un acuerdo mucho más hermoso por medio del cual le entregaron la mayoría de acciones a la empresa privada INASSA, constituida con un ridículo capital de un millón de pesos (333 euros) y que tenía como socios a la multinacional Aguas de Barcelona (51 por ciento de acciones) y Fidugan (49 por ciento); Inassa quedó como socio calificado, y como operadora, la empresa Aguas de Barcelona. La misma de la que a mí ahora me llega una factura cada dos meses con un valor muy inferior al que pagaría en mi ciudad natal.

Miré a mi alrededor, volví a Zaragoza, volví a la Expo. Casi me atropella un desfile del Cirque de Soleil. Me emocioné con una amiga de Wall y Yara que desde una de las carrozas nos saludó con sonrisa colorada. Alguna vez bailé con ella, no lo recuerdo bien, era una fiesta de la Universidad con gente sudando en la terraza de la casa y ella era una chica un tanto rara.

Raro es que en aquel pueblo de corruptos, alguien sueñe con hacer teatro profesional.

Me relajé y viajamos por Japón, bailamos en Malasia, tomamos café de Colombia y nos dio envidia la Argentina. Comimos hamburguesas y fuimos a conocer el centro de la ciudad. Al regresar, el clima era perfecto y Esperanza y yo nos subimos al teleférico más largo en el que haya estado jamás. Suspendidos en los aires, redescubriendo el mundo a nuestros pies, entendimos que el de abajo era el Ebro y no el Magdalena y de pronto el vacío se llenó de pasado, presente y futuro confundiéndose sin pelear. Entonces los dolores y el cansancio se derramaron, y los pingüinos fueron nuestros cómplices, en un silencio victorioso que nos mantuvo en el aire, mientras hacíamos el amor.

3 comments:

donblogperez said...

Viejo, aquí en Colombia todavía nos queda agua y el gobierno no sabe lo que eso significa. ¿Recuerda que cayeron 96 canecas con cianuro al rio Magdalena? pues aún hay dos de ellas completamente perdidas paseando por Colombia.
Otra vaina triste es que las empresas de "servicio públicos" son las que más inversionistas y capital privado tienen, cosas raras de la vida.
Parcero, buena crónica y reflexión. Un saludo acuático desde Don Blog Pérez.

Tomás said...

emmm pana, ¿le suena un intercambio de enlaces?
Saludos.

Jess Blue said...

Demasiadas sensaciones en 48 horas...a tu lado, son aún mucho más intensas.