Tocaba ir.




Llegue aturdido por el filo de las 4pm después de todo un dia en el metro de Barcelona. Entre diciendo: ¿aja familia? Y fue bueno por que por fin, alguien me respondió.
Emanuel se levanto del sillón y canto: “Oye que chocho bonito, oye que chocho bacano, el que tiene ella… en la falda…” Escuchar esa champeta a esa hora de la tarde a miles de kilómetros de distancia de Cartagena no era tan absurdo como saber que salía de la boca de un Argentino.
Gire la cabeza sin decir nada y vi a Rossana, mi amiga monteriana, que muerta de la risa seguía junto con Cristina, la catalana novia de Emanuel, viendo el video de El chocho en Youtube. Si! Reírme! ¿que mas podía hacer?

Pero si la tarde con mis nuevos compañeros de piso empezó loca, se pondría peor (o mejor) cuando al mendocino se le ocurrió decirme que fuéramos al estadio.

A las ocho llegamos a la parada de metro mas cercana al Camp Nou y un rato después, aun de dia, estábamos tres argentinos y yo en la puerta comprando las dos boletas que faltaban. Fue entonces cuando descubrimos que las dos que ya se habían comprado, correspondían a la tribuna de Argelia y fue entonces cuando el Argentino que quedaba sin boleta fue absolutamente enfático: “Noo boludo!! Ahora si estoy culiao, mis dos amigos en la barra de Argelia y yo en la de Argentina, con un puto colombiano que acabo de conocer.”

A mi por supuesto el comentario no me dio rabia sino risa, sobre todo, cuando un tipo bajito, gordito y con cara de paisa dice: “A ver pues mijo, venga le doy 10 euros por las dos parcero”

Saviola, Messi, Aimar, Crespo, Tevez, Zanetti, los Argentinos no tienen una si no varias grandes selecciones, asi que espero que me perdonen, pero estar ahí ratifica que para conocer la mayoria de las cosas tienes que vivirlas… sobre todo en lo cultural.
Contra Argelia no la vieron tan fácil y cantaron, brincaron, sufrieron y rieron como cualquier hinchada. El amistoso estuvo divertido, 4 – 3 y me sirvió para corroborar que los latinoamericanos somos demasiado parecidos y que el fútbol nos apasiona, particularmente, porque es uno de los pocos fenómenos sociales que nos ha dado identidad, que nos ha permitido sentirnos orgullosos de lo que somos y son los futbolistas nuestros únicos héroes. O ustedes creen que todos los colombianos tenían claro donde quedaba Cúcuta, antes de la Copa?

Al dejar las gradas, me invadió una tristeza que no entendía muy bien al principio, pensé que era decepción porque el Nou Camp se ve mas bonito en televisión, pero poco tiempo después entendí que lo que me hacia falta era el olor a meao cuando bajas las escaleras del Metropolitano, el cielo despejado de la noche currambera, la brisa que corre por la Circunvalar, la mirada perdida desde la ventana en el cruce de Juan Mina, la voz de Villazon coreada a todo pulmón, la lata de Águila, el escándalo de afuera, aquel olor a butifarra y a maicena… en fin, ese cojeculo que se forma siempre en esa ciudad mediocre, que yo amo con intensidad.

1 comment:

El Armadillo said...

jajaja..

buena esa pelaooo..
la verdad yo en con dos años en Barça la única vez que he ido al Camp Nou fue a un Colombia - Marruecos y eso porque estabamos bailando con el grupo de Barranquilla en Barcelona...

en fin...que chevere todo lo que extrañas jajajaja...

están pendientes las frias...