¿Cómo es la feria del sexo?


Creo que fue en una de las crónicas de un tal Pirry, la primera vez que escuché hablar sobre las ferias del porno y sexo que se hacían en Barcelona. Aquellas imágenes seducían una adolescente cabeza que odiaba tanto la paupérrima estética de las putas locales, como la estrafalaria superficialidad de las prepago estrato 6 de Barranquilla. Recuerdo como Mario, un viejo amigo me explicaba: -Loco, te gastas 200 mil pesos con una prepago y la pasas de maravilla, no joden y a todo le dicen que sí. Conquistando a cualquiera te gastas lo mismo en un fin de semana y es posible que a todo, le digan que no-


Años más tarde, en este otro lado del charco, me entero que el Festival de Cine Erótico de Barcelona (FICEB) es trasladado a Madrid, pues su éxito ha sido tan grande en las últimas ediciones, que ha sido imposible controlar el flujo de personas y se han causado graves desordenes públicos en el barrio residencial donde se llevaba a cabo. Entré a internet y respiré profundo, el FICEB había sido reemplazado por el Sexe en Catalá. Una nueva exposición de la industria del sexo y la pornografía en Catalunya.


-La obsesión por el idioma catalán en esta ciudad tiene tan pocos límites, que parece que la última invitación es a que lo usemos también, a la hora de follar.-


Aprovechándome de una acreditación como periodista, teniendo en cuenta que el país invitado era Brasil y que eventualmente colaboro para un par de periódicos "latinoamericanos", fui a saciar mi curiosidad y a explorar ese lado morboso que tengo desarrollado mas o menos igual que resto de los terrícolas.


Para empezar debo decir que el sitio donde se hace la feria parece más una vieja fábrica abandonada que un palacio de convenciones. Está situado cerca al polígono industrial y altas horas de la noche lo más sensato es ir en taxi. Cosa incómoda en una ciudad como Barcelona donde el transporte público funciona de maravilla. Una vez en la entrada, una chica guapa me entregó la invitación y le pregunté algunos datos que no me supo responder muy bien.


Supongo que estas alturas, después de líneas tan aburridas como las precedentes, esperan que les hable de la belleza de las pornstar y de los polvos biónicos de los pornshows, que relate como me dejé usar como carne de cañón en las demostraciones en vivo y todo lo vibrante que se siente en un lugar donde no hay pudor ni vergüenza, donde se hace público, eso que todos los humanos practican en privado. Iré al grano: la feria del Sexe en Catalá resultó mucho más aburrida que este post. Tardé más en llegar que en largarme. He pasado pocas noches tan insípidas y falsas, como esa.


Montones de cajas de películas x -todas diferentes y todas iguales- afiches explícitos. Mujeres mayores avergonzadas, sujetas a maridos que tampoco ponían buena cara. Una pareja "cualquiera" que se dedica a acostarse con quien sea y tomarse fotos para la web. Un stand del país invitado que lo único interesante que tenía era las costosas caipirinhas. Un par de rubias tocándose como si alguien pudiera creer que son lesbianas -ojalá ninguna lesbiana vea semejante imbecilidad- en fin, nada que valiera la pena.


De pronto, el poco público que había (95% hombres) se abultaba con sus cámaras frente a una de las tarimas, pareciéndose al ganado cuando intenta salir del corral. No podría decir que daba asco, pero tampoco era emocionante ni mucho menos inspirador, se trataba simplemente de un par de cuerpos con muy pocos pelos, demasiada silicona y un sutil pero evidente decorado de celulitis fornicando como máquinas, porque seguramente que los animales, lo hacen mejor.


Habían pasado 20 minutos y ya estaba realmente fastidiado, pensando en el concierto de música afrocolombiana que empezaría en cualquier momento, al otro lado de la ciudad. Entonces, cuando buscaba la puerta de salida me topé con una imagen difícil de olvidar. Una chica arropada de pies a cabeza en un vestido de cuero negro, pisaba los cuerpos de un par de tipos gordos y flácidos empacados al vacío -literal y metafóricamente hablando- se supone que se trataba de show de masoquismo, pero por entre el plástico, a mi me pareció ver los ojos de Mario, aquel viejo amigo.

2 comments:

Angela said...

Oh no... No puede ser! Pensé que esa feria sería más emocionante pero veo que es tan plástica como un vibrador. Espero que hayas podido ir al concierto de música afrocolombiana...

Anonymous said...

Quiero Conocer a ANGELAAA...
Se Siente un Dharma interesante en sus experimentadas palabras, ñiac ñoac ñiac....