El Peloterito del Barça *

*Crónica publicada en el diario www.tribunalatina.com
Esta empezó siendo una primavera fría para todos. De pronto la luz del sol cayó y las temperaturas bajaron estrepitosamente. Desde aquella cancha de entrenamiento, el Camp Nou lucía toda su imponencia. Estar frente a ese estadio siempre es sobrecogedor, no tanto por su tamaño como por su historia, por lo que significa para esta ciudad y por lo que representa dentro del mundo del fútbol.

Manuel Sánchez sabe bien lo que hace, se le nota en la firmeza de su mirada y la contundencia de sus palabras:

–“¡Flexiona la pierna izquierda!”-
-“¡Ponlas paralelas!”-
“-¡De arriba abajo, de a-rri-ba-a-a-ba-jo!”-
-“¡Cóño Sebastián! Le vuelves a pegar de fly y te vas a darle una vuelta al campo”-
-“¡Coñooo! A dar una vuelta!”-

Wall Sebastián Badillo Ponce -mejor conocido como Sebas- admira profundamente a Deco, Ronaldinho, Messi, Etoo y Henry, igual que sus amigos del cole, pero si pudiera escoger, le gustaría ser como su compatriota colombiano Edgar Rentería. Rentería siempre demostró ser muy malo para el fútbol pero ha sido de los mejores jugadores de las Grandes Ligas de Beisbol de los Estados Unidos desde 1996. Ha participado en varios juegos de las estrellas y ha sido declarado dos veces guante de oro y bate de plata.

Sebas a sus 9 años, con el Camp Nou a pocos metros, tiene claro que su sueño es más americano que europeo y, si pudiera escoger, preferiría el estadio de los Yankees o de los Bravos de Atlanta que el de los Culé. Manuel Sánchez también lo tiene claro, Sebas es el estandarte de su equipo, un primera base, zurdo, ambidiestro en el bate, con buen agarre y buen disparo. Un jugador como él, pocas veces se ve por estos lares, y eso lo convierte en la esperanza de cualquier club.

El profe Sánchez entrena a los Alevines del Barca hace cuatro temporadas. Los Alevines es la categoría más chica en un club de Beisbol, está conformada por niños entre los 5 y los 11 años. Niños para quienes los bates, las manillas y las pelotas son sus juguetes preferidos. Niños amantes de un deporte que a veces, ni sus padres entienden. Niños que siguen siendo niños, divirtiéndose en un juego, niños que se van volviendo hombres con disciplina y rigor, niños que son la esperanza de sus padres, niños, con todo un futuro por delante.

-“Aquí hay dinero, incentivos, pero no hay niños”- Eso me dice Manuel, explicándome que este es un deporte que no termina de consolidarse en España y sigue siendo común ver a cubanos, dominicanos, americanos, panameños o venezolanos entrenando los equipos y –si tienen la nacionalidad- integrando la selección. En Catalunya, el deporte era prácticamente desconocido antes de las Olimpiadas de Barcelona en el 92. En ese momento llegó el boom y apareció un interés inusitado por su práctica, pero nuevamente ha decaído, y hoy por hoy hay que hacer hasta lo imposible por mantener los equipos.

-“Aquí hay dinero, incentivos, pero no hay niños”- La frase revolotea nuevamente en mi cabeza, pienso en las calles de los barrios humildes y en los arenosos parques de Barranquilla, mi ciudad natal, la misma de Sebas y de Edgar Rentería, donde peloteritos de todas las edades juegan beisbol como pueden, con cualquier palo de madera como bate, cualquier bola de trapos como pelota, cualquier Coca Cola de dos litros como premio, pero con la misma ingenuidad propia de la infancia, con la misma ilusión, en sus miradas.

Aunque todos están debidamente uniformados con las gorras y sudaderas azul celeste del Barça, el campo de entrenamiento está lejos de ser un diamante de Béisbol profesional, y además deben compartirlo con las otras categorías. Por fuera de las mallas de seguridad los padres de los pequeños hablan de la jugada del último partido y dan sus predicciones para el próximo encuentro. Las madres, por su parte, con ese amor único y sobrenatural que las caracteriza, están con la mirada puesta en sus pequeños y con los dedos cruzados para que el entrenador, no los vuelva a regañar.

-“Play baaaall”- grita el referee.


Para cuando el grito se oye, ya Sebas está más que preparado. Había llegado dos horas antes, había calentado y escuchado atentamente la charla del técnico. Estaba en el campo, una vez más, cubriendo la primera base, una gran responsabilidad en el juego. Tal vez por eso, diez minutos después, su mirada se perdía en cualquier parte del suelo, aún no había empezado a batear y ya el equipo iba perdiendo 8 carreras a 0.

Wallberto Badillo creció jugando fútbol, es su pasión, su debilidad. El día que su equipo, el Junior de Barranquilla, fue campeón del fútbol colombiano, saltó la seguridad del estadio para llegar al césped y abrazar a los jugadores. Por eso, cuando pudo traer a su pequeño Sebas a Barcelona, después de largos años de espera –tal vez los más duros de su vida-, lo primero que intentó fue vincularlo a un equipo de este deporte.

–“Al parecer tenía el efecto Jet Lag pegado, porque lo probaron días y semanas y no servía… hasta se dormía en los entrenamientos”, recuerda con una sonrisa nostálgica y la mirada encaramada en los recuerdos. Es evidente que le hubiese encantado tener un hijo futbolista, pero no puede ocultar su orgullo al verlo en el diamante.


-“Yo me desanimé un poco, pero no se lo quería transmitir, le dije que buscáramos otro deporte y como ya era socio del Barça, descubrí el Beisbol y pensé que le gustaría. Hace dos años lo llevé por primera vez y ya no me le despego.”- Wall disfruta tanto de su hijo que se ha vuelto asistente del entrenador. Recoge las pelotas, guarda las bases, lleva las estadísticas y está pendiente de que a los chicos no les falten ni bates, ni manillas, ni cascos. No se pierde ningún partido, el club le da uniformes y le hace un pequeño descuento en la mensualidad que paga por el entrenamiento de Sebastián.


-“Somos la leche, con Colacao… con Colacao…
Los del Sant Boi,
Somos demasia’o… somos demasia’o…”-

Tanto los que juegan de titulares como los que cantan en las gradas se ven más grandes y fuertes, pero los Alevines del Barça poco a poco han ido remontando el marcador, el encuentro es cada vez más emocionante.

En las gradas del Barça, la más preocupada por el marcador es Yara, una digna exponente de la belleza del Caribe, una morena de amplia sonrisa que desde hace mas de una década es el estandarte de su propio equipo, de sus dos hombres: Wall y Sebas, su familia. Fue Yara la artífice de todo esto. Junto a ella, hay varias madres aparentemente tensionadas, pero la única que entiende el juego es ella, lo vivió en su casa de Barranquilla, toda la vida.

–“¡Dale duro Papii!”- Gritó involuntariamente al ver que su hijo falló en el primer disparo. En el Caribe, las mujeres tienen la potestad para llamar papi a los hombres que aman, indistintamente si son sus padres, abuelos, hijos, maridos o amantes. Aunque en este caso, puede que Yara los haya confundido, pues su padre en la juventud era tan bueno al bate que muchas veces integró la selección nacional de Colombia.

Sebas conectó una línea de hit y la hinchada –no más de 15 personas- saltaron y gritaron de la emoción, lo incitaron a correr y el chico voló, como si hubiera cometido la peor de sus travesuras. Se embasó en segunda. Acto seguido, Jordi, su mejor amigo, estampó un batazo que cortó la leche de sus adversarios, con Colacao y todos sus aditivos. El partido se vuelve intenso y parejo, con jugadas emocionantes de parte y parte y un marcador que solo se distancia por dos carreras a favor del Sant Boi.


Al llegar a la última entrada, después de varios turnos fallados por sus compañeros, Sebas se prepara nuevamente para batear. Las manos le sudan, las piernas le tiemblan, intento tomarle una foto pero temo que la pelota le pegue a mi cámara, él en cambio lo único que teme, es no conectarla. Rastrilla el suelo con la zapatilla como si quisiera hacer contacto con su abuelo, la pelota se acerca a toda velocidad y Sebas la golpea como los dioses.

Yo perdí una foto y gané una emoción. Paul, que estaba en tercera base, llega a Home y Sebas ya corre por segunda, sigue hasta tercera. El entrenador, desde afuera, con su voz grave le dice que se quede allí, pero Sebas no le hace caso y con un zambullidlo en la arena, se roba el home. Wall y Yara saltan al mismo tiempo, mi cámara casi se parte en pedazos contra el suelo, todos celebran, el entrenador lo regaña por desobediente, Sebas llora con fuerzas, con rabia, con ganas, pero también con alegría… y satisfacción.

9 comments:

AlejandroAngel said...

viejo alfred está muy buena la crónica.

con tus dos últimos post se da cuenta uno cuanta vaina hay por contar por acá por Barça y sobre todo con tanto coterraneo inmiscuido.

buena narración, sobre todo que conociendo yo como conozco a los protagonistas hay cosas que no sabía, llegaste lejos.

están pendientes las frías para tirar ideas al aire....alguna puede pegar. Te la dejo ahí.

Carlos Mario S M said...

Felicidades al pelao Sebas, the barranquila baby II, por la convocatoria a la selección.

Leonarda de la ossa said...

Oiga Felicitaciones! Me gusta mucho tu forma de escribir, haces que el corazón se arruge un poco y te haga gritar " Soy latinoamericano" (fuera de todo tipo de nacionalismos), pero muy bakano pelao!! exitos, muchos exitos en el camino, que todo (estoy segura de ello), se confabule a tufavor y puedas alcanzar todo aquello que anhelas jejejeje. FELICITACIONES!!! exitos y exitos y mas exitos, que al salir cada día de tu casa un camion te atropelle de alegria y que esté cargado de altas dosis de locura.... Leonarda

Africolombia said...

Felicidades Sebastian!
Estaba mirando la cancha y tiene un parecido con la cancha del barrio la Victoria. Ja,Ja, Ja, Ja!

de seguro nacera otro Renteria en Barcelona.

MUCHOS EXITOS!!!

Fabian Altahona R,
Barranquilla Colombia

Ingrid said...

Felicidades Felicidades a mi querido seba...sigue asi no cambies nunca eres el orgullo de muchos incluyendome a mi un beso ingrid desde alemania

Yara Ponce said...

Te felicito Shaggy por la buena crónica que te jalaste, y a mi bebé le deseo lo mejor del mundo y que el señor me lo cuide y me lo proteja!!!!
Yara

Anonymous said...

Conectat hi people said:
No pienso decir nada, lo dijeron los demás y bastante bien, toma debida nota de lo que suscitás con tus cronicas-documentales-reality.
No por aprender, (que tambien es bueno), que de eso ya sabes bastante, y para nada deseo que te encasilles en temas concretos, sino por lo que comunicás, de tu capacidad..
...en fin, he dicho que nada iba a decir, y ya me enrollo demasiado.
COSTEÑO!! que muy bien!!

aLbErTo MaRIo SuAreZ D. said...

Como a Sebas y Rentería, también me gustan los dos deportes, pero a diferencia de ellos, no serví para un culo en ambos, ni en el Beisbol ni en el futbol. Me gustó mucho la crónica, no sé si es solo una impresión, pero sentí que te costó descargar las ideas al principio
-el plano general, el de los datos- por decirlo de alguna forma, a mi me pasa y es un huevazo. Después la historia se viene sola hasta el final, un vacilon, "saltaron y gritaron de la emoción, lo incitaron a correr y el chico voló, como si hubiera cometido la peor de sus travesuras"...que firmeza, ahí me empaquité totalmente...y el final, la verga también.

Carlos Navarro said...

Hola Primo

Buenisima la cronica....super chevere. Seguire regresando por aqui para seguir leyendo tus escritos.

Carly