
Ya lo he explicado antes, un blog es una estrategia para vengarte de quienes ya no quieren saber más de ti, de quienes te quieren olvidar pero no pueden ni podrán. Es un buen intento por no perder la perspectiva, rearmar el cubo de la vida para volverlo a desarmar cada día, por eso funciona aunque seas tú solo quien publique y tú solo quien lo visite.
Es raro, este rollo de papel higiénico se ha llenado de cosas raras: crónicas, titulares de periódicos, una vaina que no se define entre novela y cuento, una autobiografía, fotos, videos y muchos comentarios de mi mamá que es quién más lo visita.
Un blog sirve para lo que sirve un espejo, para recordarte que eres bello, pero sobre todo, que estás viejo. Y aquí estoy yo, ya me ves, dos años más viejo, dos años más bello, bailando el mismo porro, subiendo otro post.