Mi historia con el Júnior.


Debo confesarlo, el primer equipo que adoré fue el Atlético Nacional, era el único que tenía espacio en la televisión y yo siempre preferí ver el fútbol que jugarlo. Sospecho que me hice hincha del Júnior en el mundial del 90, cuando la figura del Nacional se puso a mamar gallo frente a la delantera de Camerún y nos eliminaron. Al loco Higuita lo perdoné mucho tiempo después, cuando entendí, que este personaje, nacido en un barrio marginal de una de las ciudades mas peligrosas del mundo, pudiendo ser atracador de bus, sicario, paramilitar, narcotraficante o Senador de la República, había decidido por voluntad propia, ser el mejor arquero del país y tapar con las patas para arriba un balón que iba para el fondo de la red en el mítico estadio de Wembley.

En cualquier caso, desde los 6 años el Júnior ha sido mi equipo y una de las noches mas felices de mi vida la pasé en Titos Bolos, de pie, sobre una mesa y frente a una pantalla gigante. Era el ultimo minuto y de contra golpe, Valenciano recuperó el balón en nuestro terreno y puso un pase perfecto para Pachequito que corría por el centro del Metropolitano, después de bajarla con el pecho y llegar hasta el borde del área colocó el pase para el Pibe que como siempre amagó con disparar y como siempre todos se comieron el amague. El mono fue el único que vió entrar a Mackensy que sin ninguna vergüenza se sacó al arquero y embutió con el alma el balón al fondo de la red, para irse a celebrar con medio estadio que ya se había bajado de las gradas. En Titos Bolos, la voz de Edgar Perea sonó con intensidad y el himno de Barranquilla le sacó lágrimas a mas de uno. Yo con mis 9 años no dejaba de abrazar a mi padre que para ese entonces, era un gigante sabelotodo a quien le tenía que explicar hacia que lugar del campo atacaba nuestro equipo.

La 84 se llenó mas que cualquier viernes de reina y yo me subí en una camioneta para lanzar desde ahí, toda el agua que pude hasta que un sueco me pegó en la cabeza. No se trataba de un ciudadano del país europeo si no de un zapato femenino, de moda por esos días en Colombia y que alguna mujer, seguramente mamada de la incomodidad que le producía al bailar y de mi exagerada tiradera de agua, lanzó desde algún lugar del pavimento. El chichón me lo rezaron con Aguardiente Cristal y yo reuní 5.000 pesos en agua, para seguir con mi desorden.

Con la cuarta estrella en el 95, me sentí hincha del mejor equipo del mundo y los partidos de la Copa Libertadores se convirtieron en acontecimientos que empezaban en la tarde y terminaban casi al amanecer. Fiestas en las que yo no dejaba de robarme los cuadritos de queso costeño bañados en limón y de espulgar las uvas pasa en el maní de los adultos.

Después de eso, mi pasión por el Júnior aumentó y el equipo se derrumbó. En esa ciudad sin líderes dignos ya no sabían que inventar y hasta la Selección se fue a jugar a Bogotá. Ir al estadio se convirtió en un delicioso purgatorio y ser hincha del equipo tiburón otra divina oportunidad para burlarnos de nosotros mismos.

Pero como no hay mal que dure cien años ni equipo con tan mala suerte, por fin se armó un grupo que empatizaba y Palacios me recordó a Bolaños, y el Piojo se me pareció al Niche, Arzuaga sacó pinta a Valenciano y un argentino ratificó que nunca habrá nadie como el Pibe. Y así me fui a vivir a Bogotá, con la camiseta de campeón que aún me pongo en Barcelona, la ciudad con uno de los mejores equipos del mundo y en donde me he vuelto mas colombiano que antes y mas juniorista que nunca!

Plumas reconocidas y sus amores en:

5 comments:

Carlos Gutiérrez said...

Junior será siempre tu papá, y el Piobe ya está de Asistente Técnico.
Pero no me quedó claro quién era el que explicaba hacia que lugar del campo atacaba el equipo. Lo digo, porque la redacción da a entender que era miniAlfre el que explicaba dicha vaina a su padre. No era al revés?

Alfred Cohen said...

CarlosGut, era así... a mi papá un sabelotodo aún para mi, el futbol le parece un juego idiota e insiste "que le den 22 pelotas a cada uno y que se acabe esa pendejada" Sin embargo, al igual que los demás brinca, salta y amenaza con un paro cardiaco, cada vez que la vaina se pone buena.

Francesco G. Vitola said...

Guardaré tu blog entre los de mis amigos, lo que leí me gustó, creo que tienes habilidades literarias y por eso lo visitaré de nuevo, para terminar de leer lo que has escrito.

Si subes al Park Güell, hasta la cima por el sendero de tierra y piedra, donde estan las piedras pintadas de signos satánicos,y desde donde puedes ver toda Bcn, por favor quema algo por los que no podemos partir y que deseamos esos momentos de paz y tranquilidad.

Te invito a que visites mi blog de historias, no si si lo visitaste ya: http://narradorinterpretativo.blogspot.com/

Chef Andrew said...

Me gusto este post. Me gusto como una y otra vez relacionas en un par de lineas la situacion de nuestro de pais con cosas tan absurdas como el fracaso de un equipo de futbol. Espero que con tu proxima camarita puedas captar historias asi de largas en un recuadro!

Maria Ines said...

¡ QUE CAPACIDAD DE REDACTAR Y DE HACER INTERESANTE LAS HISTORIAS SIMPLES¡ LOS TERMINOS Y LA FORMA ...AMENA... MUY BIEN.
ADEMAS, LO SATISFACTORIO ES QUE RECUERDES TU NIÑEZ CON VIVENCIAS POSITIVAS Y LINDAS.LAS CONSERVARAS POR SIEMPRE. SON ESTOS, LOS SECRETOS, QUE TENDRAS CONTIGO PARA ALENTAR TU VEJEZ.