Noche de San Juan


Juana no entiende nada.

Por la cabeza del padre de Miquel pasa todo como en una película, la sonrisa de su hijo, de Jordi y de los demás, los bocatas sin terminar de preparar y hasta la música de Alejandro Sanz que sonaba de fondo. La madre de Miquel solo llora, llora desconsolada, rogándole a un Dios en el que nunca ha creído que le devuelva una esperanza que según los médicos, nunca se debe perder.

Juana no entiende nada, tampoco su madre, tampoco su padre, tampoco su abuelo, tampoco sus vecinos, tampoco su país, tampoco yo.

A Miquel le habían dicho en el colegio que la sangre era roja pero el nunca la había visto. Juanita aún no se había desarrollado pero la sangre había vivido cerca de ella desde que nació en Juanchaco, un caserío a 40 minutos en lancha, del puerto de Buenaventura.

Los médicos del Hospital Sant Pau intentan reconstruir los tejidos de la cara que Jordi por poco destruye con un petardo. Jordi es el mejor amigo de Miquel, nunca habría querido hacerle daño, el volador lo tiró a cualquier parte, mientras celebraba la tradicional noche de Sant Joan. Ni Miquel, ni sus padres, ni sus tíos, ni el propio Jordi, quien no ha dicho una sola palabra desde el suceso, creyeron posible recibir la llegada del verano en el hospital que Gahudí diseñó para Barcelona.

Para Buenaventura mandaron a Juanita en una lancha rápida que llegó muy tarde y allí se despidió de este mundo globalizado con el mismo olor a pólvora que Miquel guardaba en sus fosas nasales, pero además, con una esquirla de hierro clavado en el pulmón. Un pedazo de tractor retorcido por mentes aún más retorcidas que se disputan un corredor para la exportación al primer mundo, de cocaína colombiana.

Espejismo

Acomodo la camisa arrugada y me miro los ojos vanidosos, mis agujeros negros me hicieron sonreír, pero sobre todo recordar. Recordar mis ojos frente a mis ojos con solo 8 años, llenos de lagrimas por noticias que después entendería mejor.

Y fue así como entendí que este espejo de hoy no solo hablaba del yo de ahora sino que reflejaba el de antes, ese que a los 12 años se encerró frente a si mismo, para entender que las sensaciones mas placenteras de la vida eran gratis y no tenían nada que ver con el pecado, aunque en el colegio le hablaran hasta de pelos en las manos.

Así, como si estuviera a punto de morir, como en la proyección de mi película, me encontré con 15 llorando frente a mi mismo, al descubrir que lo unico que me gustaba de mi novia eran las tetas, y que aunque no era poco, no era suficiente y tocaba decidirse a dejarla… para salir a enamorarse.

Entonces pasaron los años y me encontré bajo el espejo y frente a mis ojos el reflejo de su espalda desnuda y entre mi pelo sus manos y entre nuestros sexos, el amor enredado. Luego me dieron ganas de partir el puto espejo cuando me dijo: ya no te quiero.

Mojo mis manos con perfume barato y las paso por el pecho con la firme ilusión de planchar la camisa, no lo logro y sin embargo la sonrisa se me convierte en carcajada; la cita de esta noche me recuerda que el reloj da vueltas para que nosotros aprendamos a disfrutar de nuestra propia belleza, antes de morir.

No sé que titulo poner.


-“Ni Perla sabia como encarrilar su vida ahora que tenía un hijo, ni yo sabía a donde me llevaba la serbia que conocí en media calle; Anabel no tenía ni idea de qué le hablaba Perla; Perla no sabía que hacer con su miedo; Libia no sabía que hacer con los remedios vencidos y se tomaba todo lo que encontraba; Tiburón no sabía quien era su dueño; el conde muerto ignoraba que lo habían desenterrado; Clementi no sabía donde estaba su hermano, si en la panza del guepardo o todavía huyendo despavorido…”-

Seguramente, Jorge Franco no sabe que yo leo su tercer libro en el metro de Barcelona, Barcelona no sabe que existe Barranquilla, Barranquilla no sabe pa donde se fue el progreso, la rubia de enfrente no sabe que museo visitar, la chinita de hace un rato no sabe donde toma la línea dos y tampoco lo sabe preguntar en Español, el africano de mi lado no sabe si es un sueño estar aquí, la cubana no sabe cuando volverá, la del bolso negro no sabe cuanto la desea el de las gafas oscuras, el de las gafas oscuras no sabe porque a veces piensa en su exmujer y tampoco sospecha, que el marica del ipod, se lo quiere comer.
Mi madre no sabe donde ando yo, mi jefe no sabe cuanta plata me sobro y yo no se, si se la quiero devolver.

-“Todas las mañanas uno se levanta sin saber nada, uno simplemente confía en que no haya cambiado lo esencial y que lo que duele y estorba haya desaparecido”- Me dijo Jorge y bajé del tren, como diría la canción… “hoy puede ser un gran día y mañana también”

Por la selección...


Mientras los primer mundistas salen a sus paseos de verano a cualquier lugar del planeta, se acerca la Copa America, y nuestro continente le da aún mas tiempo a las noticias del balón. Pegados aún mas al televisor los Latinoamreicanos le rogamos al mismo Dios que nos ha visto morir de hambre que nos regale al menos una alegría que nos haga recuperar la dignidad que creemos haber tenido.

Mientras tanto, Mario Vargas Llosa, de quien disfruté mucho las Travesuras de la niña mala, escribió el prólogo de El regreso de los Idiotas, un libro donde se explica por que estamos cada vez mas jodidos: -"Porque lo cierto es que a pesar de los casos exitosos de modernización que señala el ya conocido de Chile y el promisorio de El Salvador, así como los triunfos electorales de Uribe en Colombia, de Alan García en el Perú y de Calderón en México, lo cierto es que en buena parte de América Latina hay un claro retroceso de la democracia liberal y un retorno del populismo, incluso en su variante más cavernaria: la del estatismo y colectivismo comunistas."-

El libro ademas de a Chavez, Castro y Morales trata de idiotas a Ignacio Ramonet y a Noam Chomsky, entre otros... con lo cual yo decidí quedarme callado y prenderle esta vela a la Selección de muchachitos que van pa Venezuela ilusionados con darle alguna alegría a la patria... la pregunta es ¿cuánto tiempo durara prendida?

The Big Fish


Ayer chatié con un viejo amigo y hablando de todo un poco me dijo: -"no hace falta la que se fue, hace falta la que no ha llegado"-

Si lo dice ese man yo le creo, 235 aventuras, 18 novias y 3 esposas, entra las cuales, una es mi madre, avalan su experiencia en la materia.

Por si acaso...

Déjame con la mirada colgada en tus pupilas,
con la boca vaciada de mentiras.
Déjame tonto y devuélveme la alegría.
Déjame engañarte solo lo necesario,
déjame encontrarme... con lo que tu andas buscando,
déjame escucharte, mientras aprendo a estar callado.
Déjame rodearte el cuerpo con sonrisas,
déjame soñar con tus manos, tus caricias.
Déjame invitarte, a un café por la mañana
y mandarte un sms... en plena madrugada,
Déjame enamorado, de la idea de enamorarme
déjame escribirte, sin el susto de asustarte.
caminando para inscribirme... en el destino de tus palmas, déjame mirarte, cuando bailas sevillanas.

Las vainas de Barceloca


El barco de los locos fue una famosa película, pero además, es un proyecto de arte alternativo (como si algun arte no lo fuera), una aventura en toda la extensión del significado. Un riesgo que tomaron unos amigos artistas y amantes del teatro que van de puerto en puerto, por el mediterráneo, llevando cultura a las ciudades. En el barco crean, escriben, actúan, duermen, comen, hacen el amor y le demuestran al mundo que la locura es relativa. El otro día, caminando por el puerto, me senté frente a ellos y viendo el costo de la entrada al show que montan, entendí que ni de locos ni de bobos tienen mucho, mas bien, asumieron la vida como un viaje en el que el buen viento y la buena mar siempre existirán, mientras la fe sea suficiente.


Tocaba ir.




Llegue aturdido por el filo de las 4pm después de todo un dia en el metro de Barcelona. Entre diciendo: ¿aja familia? Y fue bueno por que por fin, alguien me respondió.
Emanuel se levanto del sillón y canto: “Oye que chocho bonito, oye que chocho bacano, el que tiene ella… en la falda…” Escuchar esa champeta a esa hora de la tarde a miles de kilómetros de distancia de Cartagena no era tan absurdo como saber que salía de la boca de un Argentino.
Gire la cabeza sin decir nada y vi a Rossana, mi amiga monteriana, que muerta de la risa seguía junto con Cristina, la catalana novia de Emanuel, viendo el video de El chocho en Youtube. Si! Reírme! ¿que mas podía hacer?

Pero si la tarde con mis nuevos compañeros de piso empezó loca, se pondría peor (o mejor) cuando al mendocino se le ocurrió decirme que fuéramos al estadio.

A las ocho llegamos a la parada de metro mas cercana al Camp Nou y un rato después, aun de dia, estábamos tres argentinos y yo en la puerta comprando las dos boletas que faltaban. Fue entonces cuando descubrimos que las dos que ya se habían comprado, correspondían a la tribuna de Argelia y fue entonces cuando el Argentino que quedaba sin boleta fue absolutamente enfático: “Noo boludo!! Ahora si estoy culiao, mis dos amigos en la barra de Argelia y yo en la de Argentina, con un puto colombiano que acabo de conocer.”

A mi por supuesto el comentario no me dio rabia sino risa, sobre todo, cuando un tipo bajito, gordito y con cara de paisa dice: “A ver pues mijo, venga le doy 10 euros por las dos parcero”

Saviola, Messi, Aimar, Crespo, Tevez, Zanetti, los Argentinos no tienen una si no varias grandes selecciones, asi que espero que me perdonen, pero estar ahí ratifica que para conocer la mayoria de las cosas tienes que vivirlas… sobre todo en lo cultural.
Contra Argelia no la vieron tan fácil y cantaron, brincaron, sufrieron y rieron como cualquier hinchada. El amistoso estuvo divertido, 4 – 3 y me sirvió para corroborar que los latinoamericanos somos demasiado parecidos y que el fútbol nos apasiona, particularmente, porque es uno de los pocos fenómenos sociales que nos ha dado identidad, que nos ha permitido sentirnos orgullosos de lo que somos y son los futbolistas nuestros únicos héroes. O ustedes creen que todos los colombianos tenían claro donde quedaba Cúcuta, antes de la Copa?

Al dejar las gradas, me invadió una tristeza que no entendía muy bien al principio, pensé que era decepción porque el Nou Camp se ve mas bonito en televisión, pero poco tiempo después entendí que lo que me hacia falta era el olor a meao cuando bajas las escaleras del Metropolitano, el cielo despejado de la noche currambera, la brisa que corre por la Circunvalar, la mirada perdida desde la ventana en el cruce de Juan Mina, la voz de Villazon coreada a todo pulmón, la lata de Águila, el escándalo de afuera, aquel olor a butifarra y a maicena… en fin, ese cojeculo que se forma siempre en esa ciudad mediocre, que yo amo con intensidad.

Para bailar...


El primer guión de “Para bailar se necesitan dos” lo leí frente a la pantalla de mi computador, hace varios años en el insoportable bochorno de mi ciudad natal. Esa vez, el mail se lo respondí a Juan Pablo con la seguridad del convencido, ese que solo responde con una frase. “Ojalá solo para bailar fuesen necesario dos”

Pero el tiempo pasa y uno aprende, como en aquel poema, uno aprende que para hacer cine se necesitan mucho mas que dos, uno aprende que la labor es titánica pero que la vida es cortica y uno crece, y entiende, que es mejor bailar solo... que con alguien que no te pilla el paso.
De Salsa 8, pasamos a la Plaza del Rey de la Catedral de Barcelona, a donde, según los guías turísticos, llegó Colon hace mas de cinco siglos, cargado de indígenas latinoamericanos.
Ahí estábamos nosotros, como para la foto de Pelaos en el Heraldo, Guillo Trujillo, Alejo Castillo, Ana Cecilia, Fruco y sus tesos y yo, poniendo el granito de arena pa convertir en película, la coreografía que Juancho adaptó a esta ciudad de la que todos estamos un poco enamorados.

Y uno confirma entonces, que la vida es de compromisos, que el no arriesga un huevo no gana un pollo, que la amistad es una de las formas mas concretas del amor... y uno confirma, que lo que queremos contar, son historias nuestras, con mucha salsa, sabor y dolor.

Confirmas que necesitas comunicarte, que el cine es muy caro y muy mágico, confirmas que a todos nos falta mucho por aprender, que nunca terminaremos.
Un suspiro entonces y confirmas que has tomado decisiones correctas, que el que no puede o no sabe bailar, le hace falta algo, aprendes y confirmas... que la vida no tiene plan de rodaje o que en cualquier caso, se puede replantear una y otra vez.

Confirmas que no es necesario tener claro el rumbo, si llevas el paso infinito del caminante y no te detienes... ni en el camino, ni en el amor.

Ahora lo entiendo mejor...

Del caribe aflora
Bella, encantadora
Con mar y rio
Una gran sociedad

Barranquilla hermosa
Yo te canto ahora
Con gratitud y amor
del cantor al pueblo que adora
A la nobleza y sentir
De su gente acojedora
A MI PATRIA CHIQUITA QUE ME APOYÓ

blablabla blebleble blobloblo
blablabla blebleble blobloblo

...coje mi resolución
Que lo sepa todo el mundo
que en Barranquilla me quedo

blablabla blebleble blobloblo
blablabla blebleble blobloblo

En Barranquilla me quedo
en tierra firme me quedo
puerta de oro y de la salsa
PAN ME DIO QUE YO LE PEGO
Y SI A MI ME MENTEN PRESO
BARRANQUILLA A MI ME SACA... tu ves?
En Barranquilla me quedo
me quedo a gozar
EN BARAQUILLA ME QUEDO SABROSO Y NA MAS...

De España a Portugal


A veces uno se enloquece y entonces cree que todo el planeta debe enloquecerse con uno, a veces uno se cuadricula y entonces cree que todas las fotos deben quedar del mismo tamaño y que todo el mundo debería opinar, y no!

Un blogg al igual que la vida, debe estar tan equilibrado que le permita espacio al desequilibrio... por eso al viaje que publico a continuacion le faltan fotos, le sobra y le faltan historias, cosas que me guardo y cosas que se me olvidaron, imagenes en el orden equivocado y en el tamaño no deseado, pero como la vida misma, el orden de los factores...

exactamente, no eras tan malo en matemáticas despues de todo!

Día uno


Francesca llego con una maleta en la espalda que triplicaba el tamaño de la mía. ¿Que vamos a hacer? Así son las mujeres en Colombia, Italia y el resto del planeta.
Quince minutos después tomaríamos el primer transporte, un tren directo al sitio donde nos subiríamos al segundo, un avión de sillas chicas, donde nada de comer esta incluido ni cuesta menos de 4 euros.

El camino que emprendíamos era el famoso Camino a Santiago de Compostela, que aunque nada tenia que ver con el increíble esfuerzo que miles de peregrinos de todo el mundo hacen desde distintas partes de España, Francia, Italia o Alemania, si seria para mí, una experiencia maravillosa.

Un bus era el tercer transporte que tomábamos y acompañados de un par de gigantes cervezas servidas en vasos plásticos de Coca Cola, llegamos en la tarde al centro de la mítica ciudad.

Después de dejar las cosas en un Hostal donde nos atendió una señora más buena gente que sorda y de probar degustaciones de la famosa Torta de Santiago en dos sitios exactamente igual de caros, caminamos hasta la famosa Catedral. Luego de conocer al encapuchado Jazzman y su amigo cubano, entramos a la sorprenderte iglesia.
Cuenta la leyenda cristiana que en esas tierras gallegas fue a morir Santiago, el apóstol de Jesús y sobre su tumba se puso la primera piedra. Causa admiración pensar la fortaleza del hombre cuando tiene fe o cuando tiene hambre y le pagan por construir algo, causa admiración como a pesar de todo, se pueden organizar proyectos como la iglesia, tal vez, se me ocurre a mi, la organización humana mas antigua de la historia… algo de mágico debe haber, no? – la magia del billete dirían algunos...
Francesca empezó a conocer sus particulares personajes y luego de comerme una hamburguesa de quince centímetros de diámetro, nos fuimos a dormir. Aunque no parezca, el ritmo de Barcelona te agota, no te deja frenar, así que nuestra siesta duró 13 horas.

Día dos






Aunque parezca que me invento lo que escribo, desayunamos en una panadería atendida por una chica de Barrancabermeja y caminamos rumbo al Parque de la Alameda, el buen verde y la buena vista como para pensar sobre lo que se quiere y lo que no se quiere pensar. Fanali colocó la flauta con la esperanza de que algún turista despistado le dejara monedas, pero yo fui el único que me animé y finalmente el único que se nos acercó, fue un tipo en un tractor corta-césped que con su peculiar ruido, nos ahuyentó del lugar.

Sopa de mariscos, pescado, pan y vino almorzamos mientras hablábamos del futuro y disfrutábamos del presente, luego mi compañera de viaje se acostó a leer y yo me fui a conocer la ciudad, en la noche nos esperaba el concierto de los músicos que habíamos conocido en al calle, el día anterior.
Llegamos tarde como siempre pero como siempre terminamos en la primera banca, frente a nosotros 4 músicos increíbles, 3 de ellos de la lejana Latinoamérica nos deleitaron con la magia del jazz. El concierto gratis estuvo tan bueno que la noche ya podía acostarse contenta, sin embargo había que cumplir y tomarse mas de una cerveza en los bares del centro. A las 2am un viejo loco apagó la música, bajó la persiana, barrió nuestros zapatos, y nos mandó a dormir.

Día tres. (¡el mas absurdo!)






Cuando nos despertamos no imaginamos todo lo que nos traería el día. Un bus nos llevó a la terminal, para tomar otro que durante cuatro horas atravesó Galicia y la frontera inexistente entre dos países unidos políticamente por la conveniencia, pero distintos hasta en el idioma. El bus se detuvo y aproveché para comer algo y decir “obrigado” por primera vez, de ahí en adelante lo repetiría muchas veces, pues nos trataron como dirían en España, de puta madre.

Eran las 2pm aproximadamente cuando llegamos a Porto, nos bajamos en cualquier parte y caminamos para donde nos dijeron que camináramos, la conclusión fue perdernos por una hora hasta que encontramos una italiana, que al igual que Francesca hablaba mejor su lengua nativa que el improvisado portugués, el pequeño problema es que preguntábamos la manera de tomar un bus a la Riviera, pensando como siempre, en nuestro maltratado bolsillo. Solo entendimos una hora después de esperar el maldito bus con maletas y calor, que el taxi no nos costaría mas de 2.50 euros, lo que vale la mínima carrera en Barcelona o lo que valdrían los dos pasajes en el bus tanto buscábamos.

Un par de minutos mas tarde, mi tercera cerveza y la buena vista compensaron la espera, músicos y mujeres lindas pasaban por mi lado recordándome los síntomas de la felicidad, luego una sangría, mas cervezas y mas músicos, esta vez batucada brasileña. Todos cantábamos las canciones desconocidas como queriendo gritarle al mundo que todos nos merecemos la oportunidad de estar contentos, de salir, de conocer.

Con una sexta o séptima cerveza en al cabeza y la maleta de hippie profesional de Francesca en mis hombros, compramos dos botellas del famoso y delicioso vino de Porto para minutos después detener en el camino otro de esos personajes Franchescogóricos. Se trata de una extraña especie humana absolutamente noble y chiflada que mi amiga Romana, de decendencia croata, le da por encontrar cada cierto tiempo, para hacer del viaje y de la vida una experiencia impredecible.

Esta chica con una pierna coja, la mirada perdida y una maleta de rueditas, nos acompañó durante mas de media hora por todas las calles de Porto y mostrándonos la ciudad nos llevó justo hasta el bus que cinco minutos después saldría rumbo a Lisboa.

Eran las 8 pm cuando salimos de Porto y las 1130pm cuando llegamos a la capital, sin tener la mas mínima idea de donde dormiríamos. Llamamos a los amigos de Francesca pero aún no habían aprendido español desde la ultima vez que ella los había visto, hacía mas de 3 años, asi que ni ellos nos entendieron ni nosotros les entendimos y fuimos directo al Barrio Alto donde está gran parte de la movida... digamos, cultural-alternativa de la ciudad.

Deambulábamos por las calles miniaturas empedradas, entre personajes de toda clase y casas donde la única pintura es la del graffiti. Fue entonces cuando Fra seleccionó a nuestro nuevo guía, el inolvidable Ghost Dog (para mas referencias sobre el bautizo del personaje, remítase a la película Ghost Dog: The Way of the Samurai) y ahí empezó una nueva aventura, casi a la una de la mañana, cuando ya el día debía estar acabado.

Nuestro nuevo amigo, según él, Danés de padres Nigerianos, en un extraño ingles, nos dio un numero de una pensión y se ofreció a darnos hospedaje por 10 euros en la sala de su casa, en caso de que la pensión estuviese llena. 40 minutos mas tarde, sin entender muy bien por qué, estábamos poniéndole sábanas a unas colchonetas, en una sala inmensa con sofás desvencijados acompañados por medias y ropa de todas las tallas colgada sobre cuerdas como en el patio de una casa de Sabanalarga.

Cuando descubrimos que el baño no tenía agua, que la cocina no tenía luz y que la puerta a la calle no cerraba bien, ya le habíamos dado la plata y llegado a la conclusión que estábamos lo suficientemente cansados como para tomarnos un par de cervezas y dormir como fuera... hasta que saliera el sol. Le pregunté a Ghost Dog en que trabajaba y me dijo que era outsourcing de un negocio excelente pero que me lo comentaría afuera, tomándonos algo.

No teníamos claro si el man era un traficante de droga, un asesino en serie o un pobre tipo que cansado de este mundo materialista y sin vergüenza, se había decidido simplemente, por dedicarse a vivir.

El caso es que tal como lo prometió, en el mismo bar donde lo conocimos, minutos mas tarde nos estaba contando a que se dedicaba: -“Documentary Producer”-.

Una risa tonta nos embargo y le preguntamos una y otra vez lo mismo, como queriendo despertar del absurdo sueño, pero nuestro amigo insistió y para demostrarnos que decía la verdad, abrió su maleta rota por todos lados. Sacó dos carpetas, una verde y una café y de la verde 5 hojas con guiones arrugados y una especie de postal con, según él, la propuesta visual del documental. La foto, que mas parecía una publicidad colombiana de los 70´s, tenía un mundo con una mariposa encima y una tarjeta prepago que decía “Call Portugal” - Si no entienden nada de lo que les cuento, no se preocupen que yo tampoco lo entendía ni lo entiendo aún, la película de Jim Jarmush, frente a esta realidad, era una tontería que ratificaba la posibilidad de hacer documentales.

Horas mas tarde caminábamos por las calles de Barrio Alto y todos nos miraban como si anidáramos con el loco del pueblo, entramos con el extraño individuo a una fiesta donde besé a una brasilera que prefirió quedarse con su “enamorado” y luego a varios bares mas, antes de volver a “casa” y acostarnos en las improvisadas camas.
Ghost luego de regalarnos pasta de diente y agua, nos invitó a ver televisión a su habitación, cosa que obviamente no hicimos y una vez echados bajo las cuerdas que colgaban medias de desconocidos, escuchamos los gemidos de la película porno que puso en la habitación que teníamos al lado.... El sol salió acompañado por gritos de una pareja que paliaban por dinero en otra habitación cercana y nosotros salimos sin reconocer muy bien en donde diablos habíamos estado.


Día cuarto






Después de encontrar un hostal decente y pegarnos una buena ducha, salimos en busca de una Lisboa menos absurda y la encontramos entre turistas, músicos de la calle, castillos ancestrales, vistas panorámicas impresionantes, calles estrechas donde viejos y chicos jugaban a la pelota y tiendas en las que junto a postales vendían paletas con sabor a café de Colombia.

Como nada podía ser demasiado normal, comimos comida de Senegal, (no me pregunten el nombre ni el sabor) donde una señora que cocinaba borracha porque celebraba el día de la madre sin sus hijos y quien después de un abrazo de Francesca, nos regaló un trago que me quemó la garganta y unos camarones con cara de langostinos.

La noche nos alcanzó en un mirador que parecía incrustado en las 60’s con personajes disfrazados de piratas, africanos tocando tambor en el medio de la plaza, perros de todos los tamaños, un bebé hiperactivo, mujeres lindas con ropas viejas y mas de un loco haciendo malabares. El común denominador, como siempre, la cerveza fría.
Hey Shakiro! Me gritó una loca a la que la noche anterior le dije que era colombiano. Luego llegaron los amigos de Francesca, con los que a pesar del problema de idiomas, después de la cuarta llamada por fin nos habíamos entendido y nos invitaron a una casa de familia–asociación cultural–restaurante, donde había otro concierto de una música brasilera tan pegajosa, que yo bailé como salsa ante la mirada incrédula de los asistentes.


Día cinco






Pagamos la pensión y fuimos a almorzar donde nuestros nuevos amigos, uno de ellos, aunque no me crean, documentalista de verdad, quien hace un proyecto con músicos artesanales en el norte de Portugal, comimos espagueti en una casa de paredes escritas por todas las manos que la han habitado o visitado y al final de la tarde, tomamos Ginginha, una especie de vino típico que si fuera Quillero sería de corozo y la copa valdría mil barras y no un euro. Me tome tres, sin pensar y tomamos el bus hacia el aeropuerto.

Desde el avión, vi en toda su extensión, el puente mas grande de Europa (8km) y en la en la salida del aeropuerto de Barcelona, junto a una escultura de Fernando Botero, la italiana y yo nos dimos un abrazo que no tiene explicación pero que significa mucho mas que 108 horas, de extrema convivencia.

A la final lo mismo de la vez pasada, 250 euros menos y la firme intención de seguir viajando...




Me encanta el primer mundo.


Por las autopistas de ocho carriles, por los edificios de ventanales impecables.
Me encanta el primer mundo porque las chicas que limpian las calles usan cremas faciales en la noche y porque en los periódicos de aquí, no hay muertos en masa y cuando los hay, pertenecen a sitios súper lejanos, súper extraños y diferentes, algo así como Africa o Suramerica....

Me encanta el primer mundo porque a los homofobicos les toca morderse el codo. Me encanta el primer mundo porque la apariencia es tan importante como poco importante, porque los racistas lo disimulan muy bien. Me encanta el primer mundo porque te da la distancia para mirar el resto del planeta por encima del hombro. Me encanta el primer mundo por todos sus miedos y su cobardía, me encanta porque nunca aprendió a reír, nunca ha tenido tiempo para eso. Me encanta el primer mundo y su necesidad de sacar a pasear la soledad y los malos recuerdos, me encanta por su inocencia que se convierte en ignorancia.

Me encanta el primer mundo con sus museos donde los críticos crean y los artistas critican. Me encantan sus grandes problemas, me encantan sus perros costosos, sus amplios andenes y sus apartamentos miniatura. Me encanta el primer mundo cuando se entera que soy colombiano y abre los ojos como pidiéndome cocaína, me encanta, me encanta!
Me encanta el primer mundo, cuando se organiza frente a la embajada de Canadá a protestar por la caza de focas, me encanta, sobre todo, cuando se toma fotos a sí mismo.

¿Algun comentario?


Ganas de reir y de llorar, de explicarle al mundo que las cosas no son como parecen. Decirles para decirnos que somos mas los buenos... pero por todos lados se desparrama, como la sangre, las dudas.
Lo que si podemos decir sin miedo a equivocarnos, es que somos contradictorios y especiales... que hemos sufrido tanto que quisieramos hacer algo pero no sabemos qué, ni cómo, porque la esperanza se nos agota y el fusil sigue con balas, disparando contra otros fusiles similares, impulsados por al codicia y la ambicion, supuestamente, defendiento la misma bandera. La foto corresponde a un grupo vallenato del Bloque Caribe de las FARC.

Al Borne de la realidad.

La noche te trae sorpresas, sorpresas te trae la noche, hay Dios.
Las luces del Borne se prendieron y yo me senté a ver la vida pasar, y paso.
Paso y se sentó a mi lado, hablamos en el español que nos une para poder emprender el viaje.
Estudiamos en Suecia y tocamos el tambor en Malí, para entender que lo que buscamos lejos, no estaba allí, y que igual que la mamá de la negra grande, había que tener los hijos frente al mar del Caribe.
Por ahora, teníamos que prepararnos y como no hay revolución sin amor ni amor sin revolución, nos metimos en mi playa de resortes y viendo el cielo estrellado de humedad y cal, practicamos nuestras futuras noches en Taganga.
Golpes, mordiscos, celos, deseo, placer. Rabia con la vida por encontrarnos ahora, agradecimiento con la vida por enredarnos la cotidianidad.
Tantas cosas por descubrir y solo cuatro palabras para decir: -“¡vos sos mas linda!”-

Un Quillero en la nevera.


-“Yo te digo la capital de tres países del mundo y tu tres capitales de América Latina, si yo gano, tu me compras un Bon Ice y si tu ganas... te lo regalo”-

Cuatro meses después y a mas de mil kilómetros de distancia, estoy bajando por la estrecha calle que separa el Planetario Distrital de la Plaza de Toros de Bogotá cuando a la distancia escucho un grito por parte de un personaje vestido de azul que sujeta por el cuello una nevera con cuerpo de pingüino.
-“Hey Juniorista!”- me grita!

Me reí y saque pecho con ilusión, sintiéndome mas barranquillero que nunca. “Yo te digo la capital de tres países del mundo y tu tres capitales de América Latina, si yo gano, tu me compras un Bon Ice y si tu ganas... te lo regalo”- Me resistí a pensar que Bon Ice promoviera la geografía con el objetivo de vender su producto y el acento caribe del personaje no me dejo duda que se trataba del mismo man.
-“La vez pasada te pregunte por la capital de Burkina Faso, de Irlanda y de Emiratos Árabes y no se si me jodiste, porque yo tampoco me las se... tu me preguntaste por Paraguay, Panamá y cuando pensé que ganaría... me preguntaste la de Aruba”- El tipo no decía nada pero me miraba con la ingenuidad del mamador de gallo natural, esa que brota por los poros de la gente buena.
–“Lo que no entiendo es ¿qué carajo haces aquí?”- Le pregunté antes que dijera nada.
-“Pa’ que veas mi llave... la vaina en Barranquilla está tan jodida, que toca venirse a vender hielo a la nevera!”-

Me puse la mano en el pecho, justo donde estaba el escudo del Júnior, -“pero fresco, que hoy ganamos compadre...” a lo que respondió, -“Oranjestad”- Y como se dio cuenta que no entendí, agregó: -“no es mentira... esa el la capital de Aruba”-
Di media vuelta, desabroche la chaqueta y baje rápido las escalinatas como queriendo que toda Bogotá recordara lo que poco le importaba, Júnior VS River Plate en Barranquilla.

Eran algo así como las 7:40pm y mientras mi alma se desplazaba al estadio Metropolitano, entre música del Joe y la champeta proveniente de los picós en las aceras de la avenida Circunvalar, mis manos se agarraban de los barrotes oxidados del bus que en plena 7ma, estaba a reventar de cachacos y otros andinos parecidos. Todo el mundo permanecía sujetado por la inercia de la cotidianidad, la vida ahí adentro, apretujada de malos olores, temores y bolsillos vacíos, parecía estar conforme, o al menos resignada a permanecer en silencio.

Unos 45 minutos mas tarde, cuando mis amigos debían estar buscando un espacio para sentarse en un estadio al que oficialmente le caben 56.000 espectadores pero al que le meten sin ningún problema 75.000, yo aún estaba caminando por la 13, entre correas de cuero, zapatos puma, afiches de Millos, DVD piratas e invitaciones a conocer colegialas que por 20mil pesos hacen lo que les pidas. No había tiempo para pensar, para leer, ni para escuchar, lograr pasar por entre el mar de personajes y cemento capitalino era lo único importante, pues en cualquier momento el partido empezaría.

El bar-restaurante-casa de mis amigos músicos mantenía la puerta abierta y un letrero que decía: esta noche “Júnior Tu Papá, contra el pobre River”
Casi 15 minutos mas tarde, Marcelo Salas solo había tocado una vez el balón, River no había llegado a nuestra área y ya yo pedía la segunda Águila. En el minuto 23, “el Torito” Martín Arzuaga, se preparaba a disparar un tiro libre.. y un -“dele Arzuaga, dele hermano!” - me hizo caer en cuenta que en el bar no solo habían costeños. Encontré entonces a rolos, caleños, paisas y hasta pastusos, unos tomando Pilsen, otros Costeña, pero todos haciendo fuerza por un equipo de guerreros del Caribes, todos en una misma ciudad, todos con el sueño de aportarle, al mismo país.

Acaba la primera parte sin goles, el noticiero del entretiempo anuncia que Maradona se quedará 10 días mas en Cartagena para recuperarse, minutos mas tarde parecía que el estadio mas grande de Colombia caería al suelo cuando Omar Pérez le hace un globito a Constanzo, pero Zapata saca la pelota de la raya. Júnior Hace un gran partido, contra uno de los equipos mas importantes del continente. Juegan de tu a tu pero ninguno logra finalizar y parece que la cosa quedaría en tablas. Pero como el Júnior, el River, el Fútbol, los argentinos y los colombianos somos como somos, en el minuto 90, un penal para los gauchos se convierte en el primer gol y en el minuto 95, uno que pocas veces existe, anotan el segundo, para poder sentenciar la victoria, o mejor, la derrota.

Costeños, cachacos, paisas, caleños y pastusos lo lamentamos, Bogotá se puso mas gris, mas fría, mas silenciosa, mas inhóspita. Uno de los anfitriones tomó el micrófono y dijo: -“lo siento pero toca decir una de nuestras frases preferidas”- Yo imaginé la de Maturana pero lo que escuchamos fue: -“jugamos como nunca y perdimos como siempre... sin embargo yo compre 4 canastas de Águila que ni pal putas me van a dejar ahí... así que suene la música nojoda!”-

La batería, el bajo y la guitarra eléctrica empezaron a sonar para que a 2.600 metros de altura no quedara dura que Barranquilla no es necesariamente sinónimo de Vallenato y que Bogotá no seria posible si mas de 7 millones de colombianos no pisaran sobre el mismo asfalto... todos cantabamos...

“Mar,
lo que inspira es el sol
de nuestra Curramba
haz,
de tu vida amor y paz
en las payas del alma...”